El porqué de la regionalización (III) Miércoles, Diciembre 13, 2006
EL PORQUÉ DE LA REGIONALIZACIÓN
Capítulo III. Porque es una mejor alternativa para mejorar el desarrollo social del país.
La regionalización tiene la particularidad de unir más a las personas en las regiones, las hace sentir hijos de una misma tierra y solidarias entre sí. Todas querrán ver a su región libres del flagelo de la pobreza, la desocupación, la delincuencia, la droga, etc., querrán evitar que sus estudiantes más pobres deserten de la escuela, a sus enfermos atendidos en la debida forma, en materia laboral, favorecerán una creciente demanda de puestos de trabajo que beneficie a sus trabajadores cesantes. Solidaridad que se hace sentir con los más necesitados, que se entiende como algo propio y de la directa responsabilidad de la región. La regionalización hace que las diferencias internas desaparezcan o se aminoren cuando está en juego su región. La fraternidad y el orgullo regional afloran en forma espontánea cuándo se trata de mejorar la calidad de vida de los más necesitados para que puedan lograr sus objetivos de desarrollo. La igualdad de oportunidades para toda la ciudadanía, teniendo como prioridad la erradicación de la pobreza, se constituirá en el eje central de todo programa de desarrollo social de cada región.
Encuestas de opinión señalan que los temas sociales que más preocupan a la sociedad son el desempleo, la salud, la pobreza, la seguridad y la educación. Para enfrentar estos problemas, es mucho más eficiente y eficaz que cada región evalúe su propia realidad social, muy distinta entre una región y otra, fije prioridades y las estrategias y políticas que deberá aplicar al momento de enfrentarla. Ningún país puede terminar con los problemas sociales si no compromete el esfuerzo de todos sus habitantes en esta tarea, a escala regional ésta se hace enormemente más directa, más efectiva y controlada, todo en el marco de una planificación estratégica con la capacidad de orientar adecuadamente los servicios sociales a la población que puede identificar claramente a los beneficiarios.
En un sistema de Gobierno Regional, cada región trabajará en la generación de sus propias políticas y estrategias de desarrollo social para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes más necesitados, las que tendrán un verdadero sentido para cada región, le tocará directamente. No necesitará esperar que lleguen funcionarios del Gobierno Central, para que digan que hay que hacer, en una región que no conocen y menos sienten como propia y además agravado por el problema de falta de flexibilidad e ineficiencias administrativas propias del centralismo.
El año 2002, el Gobierno comenzó la instalación del Sistema de Protección Social denominado “Chile Solidario”, para el mejoramiento de las condiciones de vida de las familias de escasos recursos. Todo indica que para una mejor eficiencia y eficacia del sistema, éste deberá territorializar sus acciones de manera que responda mejor a la diversidad de la pobreza, de acuerdo al espacio geográfico donde está inserta y no a diseños estandarizados, homogéneos para todas las regiones y comunas del país. Los gobiernos, más que jugar ellos los partidos, es fijar las reglas para que las regiones se desenvuelvan libremente, fiscalizarlas y apoyarlas en su cometido. El acceso a la educación de todas las personas, constituye uno de los pilares fundamentales en las democracias modernas para resolver el problema social. El crecimiento de la productividad de un país va asociado directamente con los niveles de educación de su población. Todo el esfuerzo en esta materia, que desarrolle el Gobierno Regional, tendrá como resultado final, disminuir la brecha entre los que tienen más y los que tienen menos. Una buena educación en cobertura y calidad es la única forma de superar la pobreza en forma permanente. La educación pasa a constituirse en la llave maestra del progreso regional.
Otro elemento que juega a favor de un mejor desarrollo social en las regiones, por la cercanía de sus actores, es la realización de programas de cooperación público-privadas, donde la iniciativa privada apoyada por el sector público, encuentra atractivas oportunidades de desarrollo y al mismo tiempo genera mejores condiciones sociales en la región.
Por otra parte, el espíritu solidario entre las distintas regiones del país debe funcionar. La Constitución establece que todos deben tener los mismos derechos y obligaciones, pero eso no quiere decir que tenga que haber una uniformidad entre los ciudadanos. Tampoco deben existir situaciones de privilegio simplemente por pertenecer a una región u otra, dentro de un mismo contexto de país. Para eso está el manejo-país que debe realizar el Gobierno Central y la solidaridad que debe imperar entre las regiones. Las más ricas deberán - a través de una mayor carga impositiva, por ejemplo - ir en ayuda de las regiones más pobres o éstas acceder a una mayor asignación de recursos de parte del Gobierno Central. El apadrinamiento de una región rica a una región pobre, puede significar un aporte importante a esta última para dar solución técnica y/o económica a sus problemas específicos.
El país, cuando ha conseguido alcanzar altas tasas de crecimiento, ha logrado mejorar la condición relativa promedio de los pobres de manera significativa, siendo por lo tanto, el crecimiento la herramienta más efectiva y eficaz para conseguir derrotar la pobreza y la cesantía. La regionalización es garantía para alcanzar las altas tasas de crecimiento que el país requiere y que además, permite una más equitativa, directa, efectiva y controlada focalización de recursos para la ayuda solidaria.
El arraigo en la Patria lo da el sentirnos hermanos, hijos de una misma tierra, solidarios con los triunfos y fracasos. Sin esta fraternidad todo proyecto humano se encuentra huérfano y carece de sustento. Es por eso que toda estrategia y programa de desarrollo económico de cada región deberá ir acompañada de una vigorosa política de desarrollo social.